¿Alguna vez ha abierto un frasco de una mostaza conocida y ha descubierto que tiene mucho más picante de lo que recordaba?
Esa pregunta llevó recientemente al periodista de negocios del Toronto Star, Jake Edmiston, a realizar una investigación de varios meses sobre un frasco de mostaza Dijon inusualmente picante. Lo que comenzó como un misterio en la mesa pronto se convirtió en una historia mucho más amplia sobre la producción de mostaza, la agricultura canadiense y los factores naturales que influyen en el característico picor de la mostaza.
La investigación sigue la cadena de suministro de la mostaza desde Francia hasta un molino de mostaza en Hamilton y, finalmente, hasta las praderas canadienses, una de las regiones productoras de mostaza más importantes del mundo.
Nick Iwanyshyn para el Toronto Star
Todo comienza con la semilla
El característico picor de la mostaza proviene de compuestos naturales presentes en la semilla llamados glucosinolatos. Cuando la mostaza se muele y se combina con líquido, estos compuestos ayudan a crear el sabor intenso y penetrante asociado con la mostaza Dijon, la mostaza picante y otros productos de mostaza.
Sin embargo, la mostaza es un ingrediente agrícola y, como cualquier cultivo, sus características pueden variar según las condiciones de crecimiento.
Investigadores que estudian la mostaza canadiense han observado que las condiciones más cálidas y secas en las praderas pueden contribuir a aumentar los niveles de glucosinolatos en la semilla. ¿El resultado? La mostaza elaborada a partir de estos cultivos puede ofrecer un picor notablemente más intenso.
Nick Iwanyshyn para el Toronto Star
De las praderas canadienses a productos de todo el mundo
Para G.S. Dunn, esta historia destaca algo que hemos comprendido a lo largo de generaciones dedicadas a la molienda de mostaza: una mostaza excepcional comienza con la semilla.
Las condiciones de crecimiento, la variedad de la semilla, la calidad y el procesamiento desempeñan un papel importante en el sabor y la funcionalidad del ingrediente final. Como empresa canadiense dedicada a la molienda de mostaza, G.S. Dunn trabaja estrechamente con mostaza cultivada en el oeste de Canadá y transforma este extraordinario cultivo en ingredientes utilizados por fabricantes de alimentos de todo el mundo.
La investigación del Toronto Star ofrece una mirada fascinante a todo lo que puede descubrirse a partir de algo tan sencillo como una cucharada de mostaza inesperadamente picante, y demuestra hasta qué punto el sabor que llega a nuestra mesa puede estar relacionado con las condiciones de un campo de mostaza canadiense situado a miles de kilómetros de distancia.
Nick Iwanyshyn para el Toronto Star
¿Quiere descubrir cómo se resolvió el misterio?
Siga la investigación de Jake Edmiston mientras rastrea el origen de un frasco de mostaza Dijon inesperadamente picante a través de la ciencia, la agricultura y la cadena de suministro que hay detrás de este producto.

